Acné rosácea | Farmacia Profesional

La autora describe las peculiaridades clínicas del acne rosácea, comenta las opciones de tratamiento existentes actualmente y se extiende sobre las posibilidades que ofrece la dermofarmacia en esta afección.

Cada vez es más usual observar pieles reactivas, que responden a factores externos generando un enrojecimiento cutáneo que puede ir acompañado de seborrea. Es lo que es conocido como acne rosácea. En el artículo se describen sus manifestaciones, los factores que agudizan el proceso y los tratamientos convenientes para esta afección. Desde la oficina de farmacia es posible recomendar tanto en el cumplimiento del tratamiento como en la práctica de unos hábitos que mejoren el inconveniente.

¿QUÉ ES LA ROSÁCEA?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria, crónica y progresiva que afecta primordialmente a mujeres adultas (entre treinta y sesenta años), y en especial a las que presentan una tez clara con signos de elastosis solar y heliodermia. Si bien la prevalencia en las personas con piel obscura es menor, la gravedad de la afección en estos casos acostumbra a ser mayor.

En USA trece millones de personas presentan esta enfermedad. En España, más o menos el 1% de las consultas dermatológicas está relacionado con la rosácea.

ETIOLOGÍA

La etiología de esta afección es, aún el día de hoy, ignota. En nuestros días, se barajan diferentes hipótesis, de las que ahora se resaltan las más frecuentes:

 

Hipótesis alimentaria

Ciertos trastornos digestibles como diarrea, estreñimiento, vómitos y náuseas han sido relacionados con el desencadenamiento de la rosácea, si bien dicha aseveración no está avalada a nivel científico. De cualquier forma, lo que sí se ha probado es que la ingesta tanto de alcohol como de comidas muy condimentadas empeora los síntomas de esta enfermedad.

 

Hipótesis psicológica

Algunos autores estiman que el factor sicológico puede ser el responsable concreto de esta afección. Mas lo que se ha probado es la aparición o bien recrudecimiento de la cuperosis rosaceiforme en ciertos estados depresivos.

 

Hipótesis farmacológica

Aunque no se ha podido probar la intervención de un mecanismo farmacológico, no cabe duda de que determinados medicamentos como los corticosteroides sistémicos y los vasodilatadores están relacionados con los brotes de rosácea.

 

Hipótesis infecciosa

A pesar de que el tratamiento de rosácea con antibióticos tiene una eficiencia incontrovertible, no se ha podido probar una relación directa con la bacteria Demodex folliculorum.

 

Hipótesis climática

Sobre la repercusión de los factores climáticos en el desarrollo de la rosácea existen creencias disonantes. Lo que sí es es cierto que tanto el calor como el frío afectan a los vasos sanguíneos a nivel dermoepidérmico.

 

Hipótesis inmunológica

Mediante biopsias efectuadas en la piel perjudicada por rosácea, se ha observado una acumulación de inmunoglobulinas en la unión dermoepidérmica y a través de extractos linfocitarios de pacientes con esta afección se han encontrado anticuerpos anticolágeno en la dermis papilar. Ciertos autores han considerado estos estudios de poca relevancia, dando mayor relevancia a la presencia de colágeno tipo IV corrompido por la radiación solar.

SINTOMATOLOGÍA

La rosácea es una enfermedad cutánea que se identifica por presentar estos síntomas: eritema persistente, telangiectasias, pápulas, pústulas y también hipertrofia de las glándulas sebáceas en grado variable. Acostumbra a limitarse a la cara, localizándose primordialmente en la piel de las mejillas, mentón, pómulos, nariz y frente. Esporádicamente pueden aparecer síntomas en las zonas retroauriculares, el escote, la espalda, el cuero capilar, las caderas y los muslos. Un alto porcentaje de los pacientes con rosácea presentan molestias oculares relacionadas con esta enfermedad. Los síntomas que pueden aparecer son variadísimos, desde la intolerancia a las lentillas y la sequedad ocular, pasando por blefaritis, capacitación de orzuelos e inclusive daño corneal.

En la mayor parte de los casos no se llega a determinar cúal ha sido la causa desencadenante de esta afección vascular.

La rosácea es una enfermedad crónica que se desarrolla con el tiempo y que puede atravesar múltiples fases, conforme la severidad de los síntomas:

 

Fase leve

La piel tiende a sonrojarse con sencillez. Se genera una sensación de escozor y acaloramiento llamada flushings (término inglés), ante distintos estímulos externos como ciertas comidas, emociones y alteraciones de temperatura. Se observa enrojecimiento en la zona central de la cara. A este estadio asimismo se le llama prerrosácea. En nuestros días, determinados dermatólogos aseveran que la cuperosis es la primera fase de la rosácea.

 

Fase moderada

Además de la afección vascular, aparecen lesiones eritematoescamosas.

 

Fase severa

Además de lo citado previamente, aparecen lesiones papulopustulosas. Las glándulas sebáceas de la piel aumentan sensiblemente de tamaño. Se identifica por una hipertrofia de la piel, primordialmente en la nariz (rinofima) y, esporádicamente, en las mejillas. La tabla I recoge los diferentes géneros de rosácea con sus cuadros sintomatológicos habituales.

Los síntomas iniciales de esta enfermedad se semejan a los de otras dermatosis como el acne, la dematitis seborreica y el lupus eritematoso. Desde la farmacia es conveniente recomendar al paciente que visite al dermatólogo a fin de que establezca un diagnóstico preciso.

TRATAMIENTO

Aunque la rosácea es una enfermedad crónica que no tiene cura, puede tratarse y de esta manera reducir los síntomas y supervisar los brotes. No se recomienda el uso de activos vasodilatadores, puesto que pueden agudizar el proceso. El tratamiento cambia conforme la fase en la que se halle la enfermedad:

Fases iniciales

El objetivo es reducir la incomodidad y la tirantez que presenta la piel. Asimismo se puede tratar el carácter inestético del eritema y las telangiectasias. Se recomendarán productos cosméticos con moléculas vasoactivas como el ruscus, el mirtilo y el castaño de indias, que por su acción vasoconstrictora favorecen la circulación cutánea. Asimismo se pueden aplicar productos cosméticos con substancias antieritematosas como hamamelis, que además de esto presenta acción vasoconstrictora y vasoprotectora, y meliloto, que evita el enrojecimiento en estas pieles tan reactivas.

En el mercado actual hays productos elaborados con niacina o bien vitamina B3, que controla la liberación y fijación de la histamina, eludiendo de esta manera la reactividad cutánea.

 

Fase moderada

Se efectuará un tratamiento tópico, que acostumbra a resultar eficiente. Si presentan algún inconveniente, acostumbra a ser por inconvenientes de intolerancia del usuario. Los medicamentos de elección son antimicrobianos tópicos como metronidazol o bien antibióticos.

Metronidazol

Metronidazol se elabora en gel no alcohólico al 0,75% o bien en emulsión O/W al 1%. El tratamiento tópico con metronidazol mejora el eritema mas no tiene efectos sobre las telangiectasias ni la rinofima. Si la rosácea está asociada a una dermatitis seborreica, el dermatólogo prescribirá un gel de metronidazol así como medicamentos antimicóticos como el ketoconazol al dos%.

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Eritromicina

Eritromicina se elabora al dos% en forma de gel no alcohólico o bien loción. En ciertos casos también se formula clindamicina al 1% en forma de loción.

Todas las fórmulas de aplicación tópica hasta aquí citadas deberán emplearse por la mañana y por la noche, es decir, dos veces al día y serán prescritas por un médico.

 

Ácido azelaico

Una nueva alternativa a estos fármacos es el ácido azelaico. Se hizo un estudio comparativo entre un gel de ácido azelaico al 15% y un gel de metronidazol al 0,75% en el tratamiento de la rosácea papulopustular. Los resultados obtenidos de este trabajo revelan que el gel de ácido azelaico mejora los principales signos de esta enfermead (lesiones inflamatorias y eritema) más que el gel de metronidazol. El ácido azelaico no actúa sobre las telangiactasia. Se utilizará al 15% en gel con aplicación cada 12 horas durante 15 días.

Fase papulopustulosa

Cuando se produce un brote inflamatorio se recurre al tratamiento farmacológico por vía oral:

Ciclinas

Los fármacos más empleados son las ciclinas: tetraciclina HCl, doxiciclina y minociclina. Las dosis y pautas de cada antibiótico son: tetraciclina HCl 250 mg cada 12 horas, que en período de mantenimiento puede convertirse en una única dosis diaria. Doxiciclina y minociclina, 100 mg al día. Estos tratamientos deben realizarse durante un periodo mínimo de 8-12 semanas, aunque en alguna ocasión pueda mantenerse por más tiempo.

En un estudio de la Academia Americana de Dermatología se empleó azitromicina 500 mg diarios durante 3 días cada dos semanas hasta completar 2 meses y posteriormente se administró azitromicina 500 mg en 1 dosis cada 15 días otros 2 meses con buenos resultados.

Metronidazol

Metronidazol por vía oral suele ser muy eficaz y se consiguen resultados óptimos en muy poco tiempo. El inconveniente de este fármaco es que dosis acumuladas de 30 g pueden producir neuropatía.

Isotretinoína

Isotretinoína se ha empleado en casos graves de rosácea que no mejoraba con otros tratamientos. La dosis habitual es de 0,2-1 mg por kg y día, con una duración de 5 meses. El mecanismo de acción de este fármaco se basa en reducir la formación de grasa. Así evita la formación de comedones y regula la respuesta inflamatoria de esta enfermedad.

El éxito del tratamiento dependerá de que el paciente lo cumpla tal como lo prescribió el médico y además evite los factores desencadenantes descritos en el apartado dedicado a la etiología de esta afección. Las recurrencias son frecuentes y requieren nuevos ciclos de tratamiento.

CUIDADOS COSMÉTICOS

En muchas ocasiones, los cosméticos en pacientes con rosácea no son bien tolerados. Desde la farmacia podemos aconsejar unos hábitos cosméticos para mantener la piel en buen estado:

 

Limpieza

Los productos de limpieza que se deben emplear son detergentes muy suaves, tipo syndet, que no agredan la película hidrolipídica de la piel. También sería aconsejable utilizar cosméticos limpiadores que no necesiten aclarado y así evitar la tirantez que provoca el agua en las pieles reactivas. Si el paciente quiere limpiarse la piel con desmaquillador y tónico, será conveniente recomendar un tónico que no contenga alcohol, para evitar que produzca vasodilatación.

 

Hidratación

Es muy importante mantener la piel hidratada, aunque ciertas zonas cutáneas manifiesten rosácea. Si la fase de rosácea no es grave, se utilizará una crema específica para pieles sensibles que no sea de fase externa oleosa, para que no agrave el problema.

 

Protección solar

La protección solar en la rosácea es vital para evitar un recrudecimiento de la enfermedad, ya que como se ha comentado anteriormente, la exposición al sol es un factor desencadenante. El farmacéutico seleccionará un fotoprotector con alto índice de protección tanto para la radiación ultravioleta B (UVB), como para la ultravioleta A (UVA). Elegirá la textura más idónea para cada caso, preferiblemente crema-gel o emulsiones con poca proporción de fase grasa. Los fotoprotectores en forma de gel que contengan un alto porcentaje de alcohol en su formulación tampoco estarían indicados para esta afección ya que agravarían el problema.

LÁSER EN ROSÁCEA

Hoy día es frecuente el empleo del láser para el tratamiento de las lesiones vasculares o telangiectasias. La hemoglobina cutánea, como molécula cromófora que es, absorbe la energía laser y la transforma en calor. De esta manera se eliminan las lesiones vasculares epidérmicas. El médico decidirá qué tipo de láser es el más adecuado para cada caso.

CONSEJOS DESDE LA FARMACIA

Desde la farmacia comunitaria, a los pacientes diagnosticados de rosácea les podemos ofrecer las siguientes recomendaciones:

­ No deben emplear medicamentos tópicos con fármacos corticosteroides, ya que aunque inicialmente mejoran los síntomas, posteriormente perjudican considerablemente la enfermedad. El dermatólogo suspenderá ese tratamiento y para evitar un fenómeno de rebote prescribirá un corticoide de baja potencia, por ejemplo, hidrocortisona 1%, durante algún tiempo.

­ Evitar la exposición al sol. Con el fin de que la radiación solar no empeore la rosácea, se aconsejarán fotoprotectores de alta protección, con un excipiente no graso.

­ Evitar los cambios bruscos de temperatura, las fuentes de calor o frío.

­ Sería aconsejable evitar problemas gastrointestinales como diarreas, estreñimiento, nauseas o colonización por Helicobacter pylori.

­ Se desaconseja el consumo de alcohol, tabaco, comidas especiadas y quesos fermentados. Tampoco se recomiendan las comidas y bebidas muy calientes.

­ La ansiedad y el estrés suelen empeorar el cuadro.

EN RESUMEN

En este artículo se ha descrito cómo se manifiesta la rosácea en la piel, cuál es su posible etiología y qué tratamiento se aplicará dependiendo del caso. Desde la oficina de farmacia cabe recomendar determinados hábitos que eviten el empeoramiento de la afección. También se puede indicar cuáles son los productos cosméticos más idóneos y el fotoprotector más adecuado a cada caso. La labor del farmacéutico comunitario es muy importante, ya que podemos educar al paciente en su enfermedad. *

 

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Anónimo. Ácido azelaico para la rosácea. Medical Letter 2003;25(21):83-4

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Iglesias M, Sola MA. Edema palpebral. Piel 1999;14(dos):94-ciento uno.

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