El acné es una afección epidérmica que provoca la formación de “barros” o granos, espinillas negras o pequeños parches inflamados y rojos en la piel. Este problema se presenta cuando los poros, siendo orificios tan diminutos, sobre la superficie de la piel son taponados por sustancias grasosas o aceites que son producidas por la glándula sebácea presente en cada uno de ellos.

Acné ocupacional

Estas sustancias grasas son importantes para conservar la piel suave y limpiar las células cutáneas viejas.  El acné ocurre cuando los poros producen demasiado esta sustancia acumulando bacterias y suciedad, en dos tipos pueden ser acné miliar, con la parte superior blanca y espinilla negra cuando este tapón es de color oscuro. Al romperse puede ocasionar pequeñas abolladuras rojas e hinchazón.

Cloracné

En el ámbito laboral existen compuestos industriales que pueden llegar a causar acné como los derivados del alquitrán de hulla, hidrocarburos clorinados o aceites de corte abstrusos. A diferencia del acné estándar este tipo de acné ocupacional es en realidad muy inflamatorio, genera pápulas, grandes pústulas y nódulos, con adición de verdaderos quistes y erupciones de gran tamaño.

Los aceites de corte son los principales responsables de este tipo de acné y no se limitan a la cara pues, siendo realmente frecuente su aparición en las áreas envueltas con contacto cercano al atuendo saturado. Cabe acotar que los hidrocarburos clorinados son en gran medida más peligrosos porque generan niveles más altos de la enfermedad. Los efectos secundarios incluyen problemas en el sistema nervioso, hepático y oftálmico.

Estas sustancias clorinadas se encuentran en insecticidas, preservantes de madera y fungicidas y se maniefiestan en zonas muy definidas como detrás de las orejas, mejillas, axilas e ingle, además de la aparición de quistes infundibulares tratables pero igual de peligrosos si no se tratan a tiempo. Este problema desaparece luego de dos años de cesar la exposición a las sustancias que lo causan.

Tratamiento

Para comenzar se debe cesar la exposición a las sustancias que lo estén provocando, siendo una enfermedad particularmente variable y altamente resistente a los tratamientos. Los síntomas pueden aminorarse con el consumo de corticoides pero la base de este tratamiento es esperar que el organismo elimine por sí mismo las sustancias toxicas. Como un recurso adicional se recomienda llevar una dieta sin grasas para acelerar el proceso de limpieza.