También conocido como la eurotofobia el rubor facial patológico consiste en el enrojecimiento severo del rostro producido por estímulos sociales que activan las respuestas del sistema nervioso central, esta enfermedad es una anomalía en el sistema nervioso simpático. No todas los pacientes son tímidos la mayoría va desarrollando su timidez debido a la problemática de su sonrojo severo. Esta enfermedad es un verdadero lastre para la vida profesional y social de cualquier persona, solo imagínense los episodios de vergüenza que tendrá que protagonizar cualquier paciente con esta afección.

Fármacos para el rubor facial

No es fácil relacionarse con otras personas y mucho menos si existen estos obstáculos para entablar cualquier conexión o relación interpersonal. Si una persona está segura de padecer o es diagnostica con esta enfermedad tiene muchas opciones de tratamiento, en la actualidad los logros de la medicina son incontables y los avances para darle cura a la ruborizacio patológica no se queda atrás.

En cuanto a los fármacos o píldoras que se recetan a para esta afección  principalmente encontramos la betabloqueantes (BB), ansiolíticos y antidepresivos (inhibidores de la recaptación de serotonina [ISRS] y otros tipos). La función de estos betabloqueantes es en parte para los trastornos de hipertensión arterial, por una parte también son muy conocidos en las terapias psiquiátricas. Los ansiolíticos y antidepresivos buscan que las personas tengan un estado de ánimo calmado, el objetivo es que los pacientes tengan una vida plena y satisfactoria.

Es importante no abusar con el uso de estos fármacos deben ser usados de forma pausad y con apoyo psicológico y terapéutico. El objetivo principal es que los pacientes no se hagan dependen de estos fármacos y más bien sean capaces de adaptar su conducta. Así que más que apoyarse totalmente en el efecto de los fármacos los pacientes deben apoyarse en la evaluación de cognitiva de su conducta.

Estos medicamentos tardan un poco en hacer efecto así que hay que ser pacientes y tomarlos con cautela. La impaciencia puede jugar una mala jugada, hay que respetar las dosis y los tiempos de los fármacos. Aumentar las dosis de los medicamentos para apresurar las funciones de los mismos solo hará que las patologías sean más fuertes y recurrentes, aunque los fármacos son en gran parte una ayuda si no se toman con cautela se pueden convertir en un gran enemigo.