No, no solo sudas excesivamente

Este artículo fue creado en cooperación con la Sociedad Internacional de Hiperhidrosis.

Mi mamá recuerda que debía tocar mis calcetines cuando era pequeña y, de forma frecuente, precisaba ayuda para abrir los pomos de las puertas y otros elementos que precisaban un buen agarre. En la escuela, tuve inconvenientes para mantener un boli y debí poner más papeles en mi bloc de notas para absorber el sudor, para no humedecer el papel o bien manchar la tinta. Cuando practicaba deportes, las raquetas y los murceguillos volaban fuera de mis manos. Un verano, mientras que trabajaba en un campamento, desarrollé una infección en la piel de mis manos y pies que se desarrolló por el sudor. Tenía un intenso dolor físico y sensible. Oculté mis manos tanto como pude.

No recuerdo en qué momento me diagnosticaron por vez primera ni en qué momento aprendí la palabra hiperhidrosis mas sé que he sufrido de sudoración excesiva crónica mi vida.

A lo largo de mi niñez, evité los juegos y las actividades que implicaban tomarse de la mano; Detestaba tener que excusarme por mis palmas mojadas. Lorsque je me suis présenté au SAT, le papier brouillon n'était pas autorisé, j'ai donc dû faire un choix : dois-je faire une demande pour passer le test avec des aménagements ou tenter ma chance pour réussir l'examen sans tremper el papel ? Al final, empleé ropa de felpa para sustituir una toalla.

Independientemente de las circunstancias, siempre y en toda circunstancia debí trabajar para supervisar mi sudor.

Hoy, tras años de equívocos y mucho ensayo y fallo con los tratamientos, por último estoy en el camino adecuado para entender, tratar y encarar mejor mi hiperhidrosis. A Dios gracias, asimismo puedo proteger a los millones de personas que comparten mi lucha por vivir con esta enfermedad. Espero que compartir esta historia a lo largo del Mes de Concientización sobre la Hiperhidrosis en el mes de noviembre pueda asistir aun a una persona a sentirse menos sola.

Tantos enfermos como ni tan siquiera hemos logrado la validación que puede suministrar un diagnóstico preciso. Una encuesta nacional publicada en dos mil dieciocho en el Revista de fármacos en dermatología halló que el ochenta y cinco por ciento de las personas que se identificaron con sudoración excesiva aguardaron cuando menos tres años ya antes de charlar con un profesional de la salud, y prácticamente la mitad de las personas aguardó más de diez años.

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La sudoración excesiva aún no se reconoce ni se entiende extensamente. Con demasiada frecuencia se descarta, con un encogimiento de hombros y un "habituarse", como simples glándulas sudoríparas hiperactivas. No puedo decirte cuántas veces los médicos me afirmaron que sería más alto. Bueno, no lo hice.

Tengo hiperhidrosis primaria, lo que quiere decir que la sudoración excesiva crónica que experimento no es ocasionada por una afección médica latente. En mi caso, la hiperhidrosis afecta las palmas de mis manos (palmar), las plantas de mis pies (plantares) y mis axilas (axilares). Mi sudoración excesiva puede suceder en cualquier instante, aun cuando no tengo calor, no hago ejercicio o bien no estoy en una situación agobiante. Cuando estoy sin tratamiento, el sudor literalmente gotea de mis manos en forma de gotas perceptibles de sudor; los zapatos se me resbalan de los pies. En circunstancias en las que una persona sana sudaría "en general", mis glándulas sudoríparas están sobrecargadas; generan rebosante líquido y, de forma frecuente, marchan más de lo preciso, lo que puede provocar humedad general e inclusive un escalofrío en todo el cuerpo. Aunque existe evidencia a nivel científico que sugiere que la hiperhidrosis está relacionada con la genética, ninguno de mis progenitores padece de sudoración extrema. En cambio, padecen con mi condición, como lo haría cualquier padre cariñoso.

Incluso el día de hoy, la hiperhidrosis afecta a prácticamente todas las resoluciones que tomo. Viajo con bultos de congelador, escojo vehículos con aire acondicionado en vez del transporte público y trato de ponerme en situaciones de poco calor, en especial en verano. En el trabajo, tengo un ventilador de escritorio potente y me aseguro de tener acceso a agua friísima, hielo y una muda de ropa caso de que mi ropa se moje o bien se manche de sudor. A Dios gracias, mi trabajo me sostiene con aire acondicionado la mayoría del día; mas cuando salgo, de día, por la noche o bien de fin de semana, siempre y en toda circunstancia viajo con un kit de suministros con toallitas extra, desodorizante, toalla, lencería y calcetines. Asimismo escojo mis zapatos de manera cuidadosa. Ciertos estilos sencillamente no marchan para mí.

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