Sonrojarse ocasionalmente frente a una situación que de una u otra manera nos resulta vergonzosa  es algo normal. Hay quienes lo asocian incluso con inocencia e ingenuidad.

Operación rubor facial

Pero para algunos, pasa de ser algo que ocurre solo muy pocas veces a convertirse en un verdadero problema que afecta el desarrollo normal de sus actividades.

Imagina sentir cuando menos te los esperas una desagradable sensación de calor en el rostro acompañado de hormigueo e incluso adormecimiento que no puedes controlar en momentos en los que no resulta nada apropiado.

Esta situación va generando en quienes lo sufren stress e incomodidad sobre todo cuando deben hablar con otras personas y peor aún si es un grupo. Con el paso del tiempo esta incomodidad se va transformando en alteración del ánimo que puede desencadenar en patologías asociadas con el rechazo social y serios problemas en las relaciones,

¿Qué es el rubor facial?

El rubor facial es una reacción involuntaria caracterizada por el enrojecimiento de las mejillas, orejas, cuello y/o la parte superior del tórax.

Es una respuesta natural de los individuos frente a estímulos o situaciones que le generan vergüenza, pudor, angustia o temor.

Se considera algo normal cuando ocurre solo eventualmente y frente a estímulos muy específicos, pero cuando se convierte en algo recurrente y sin una causa real que lo justifique deja de ser algo normal y se convierte en un problema.

Afecta la vida social, la autoestima y la seguridad del individuo, especialmente si el rubor viene acompañado de otros síntomas como sudor.

Conlleva a limitaciones en la vida social y laboral lo que lógicamente produce en la persona mucho malestar.

En casos extremos se llega incluso a desarrollar la fobia conocida como ereutofobia. El tan solo pensar que se puede llegar a enrojecer hacer que se produzca el rubor.

¿Por qué se produce el rubor facial?

El rubor facial se produce como consecuencia de la dilatación de los vasos sanguíneos de la cara.  Las paredes de estos vasos capilares están controlados por el sistema nervioso autónomo, cuando éste es sobreestimulado se produce su dilatación así como también la estimulación de las glándulas sudoríparas provocando el típico enrojecimiento.

Esta estimulación del sistema nervioso casi siempre corresponde a la respuesta del organismo  frente  emociones como la vergüenza, nerviosismo o culpa.

Tratamientos para el rubor facial

El tratamiento para el rubor facial va en función de la causa que lo origina y su gravedad.

Es así como se puede hablar de tratamientos cosméticos, tratamientos con láser o quirúrgicos.

El tratamiento cosmético está basado en la aplicación de productos que tengan propiedades antiinflamatorias, hidratantes, protectoras y antioxidantes. Aunque su eficacia no ha sido totalmente comprobada puede ser una solución para casos no tan severos.

El tratamiento con láser se apoya en estas tecnologías para cerrar los vasos sanguíneos de forma permanente y mejoran considerablemente la evolución del proceso.

Ahora bien, el tratamiento quirúrgico se aplica sólo en aquellos casos severos en los que la aplicación de otros tipos de tratamientos no han dado resultado.

Operación rubor facial

Este tipo de operación es la solución quirúrgica al problema del rubor facial, se le llama simpatectomía torácica y se realiza a través de dos pequeñas incisiones en el tórax sin puntos de sutura.

Antes de realizar la operación el individuo es evaluado por un equipo multidisciplinario conformado por dermatólogos, psiquiatras y cirujanos que determinaran si es posible la aplicación de otros tratamientos antes de recomendar la intervención quirúrgica.

La intervención consiste en localizar a través de las incisiones realizadas la cadena simpática y seccionarla a la altura del segundo ganglio simpático.

La operación es relativamente sencilla, dura a lo sumo 1 hora y requiere como la mayoría de las intervenciones quirúrgicas la realización de exámenes previos como análisis completo de sangre, radiografía del tórax y electrocardiogramas.

El tiempo de recuperación es corto, el paciente puede reintegrarse a sus actividades normales al cabo de unos siete días aproximadamente.

El porcentaje de éxito de la operación es bastante alto, sin embargo es importante considerar que aunque no es frecuente puede tener algunas complicaciones como hemorragias, infección o caída de los parpados por daño en los nervios.

¿Cuánto cuesta la operación rubor facial?

El precio de una operación rubor facial puede variar dependiendo del centro médico donde se vaya a realizar, de los honorarios profesionales  y del costo de los exámenes previos que deben hacerse.

No existe una tarifa estándar y ésta se relaciona con la complejidad de la operación, los posibles riesgos de acuerdo a la condición del paciente y el seguimiento del post-operatorio.

En líneas generales la realización de este tipo de operación puede oscilar entre los 3000 y 6000 euros. 

Hay que estimar además que previa la operación se debe asistir a una o varias consultas donde el o los médicos determinaran si es realmente necesaria la intervención como una solución al problema del rubor facial patológico.

En algunos casos puede ser que el profesional recomiende la permanencia en el centro médico por una noche para observación, por lo que el costo puede incrementarse.

Para conocer con exactitud cuánto puede costarle la intervención debe conversar con su médico, él será quien le informe con exactitud cuánto tendrá que pagar y de qué forma puede hacerlo.

Aunque quizás muchos no hayan oído hablar de esta operación, es un procedimiento que viene aplicándose desde hace algunas décadas. Sus resultados son inmediatos y las efectos secundarios muy pocos.

Quizás pueda sentirse algo de dolor en el pecho, pero es controlado fácilmente con analgésicos.

El gran porcentaje de personas que se han sometido a esta intervención han obtenido lo que esperaban y han podido superar el problema que afectaba severamente el desarrollo de sus actividades cotidianas y su desenvolvimiento en sociedad.

Esto les permite recuperar su autoestima y confianza en sí mismos, eliminando el stress ocasionado de tan solo pensar que en cualquier momento y frente a cualquier grupo de personas podían llegar a sonrojarse sin control alguno.

No hay que olvidar que está operación es la última opción que consideran los médicos ya que en muchos casos no se hace necesario la intervención quirúrgica sino puede solucionarse con otros tipos de tratamientos menos invasivos.