Quizás resulte extraño pensar que sonrojarse sea considerado una patología. Hacerlo en  ciertas ocasiones es algo normal, pero si ocurre a cada momento deja de serlo.

Rubor facial patológico medicamentos

Más personas de las que creemos sufren en silencio este problema, que al cabo del tiempo va afectando de manera importante su desenvolvimiento en sociedad así como sus relaciones personales y laborales.

Tienden a aislarse para evitar sonrojarse en momentos nada apropiados. Esta situación conlleva a problemas de autoestima, perdida de seguridad y puede ser causa del desarrollo de la fobia social.

Ruborizarse por sólo escuchar que alguien menciona su nombre, cuando alguien le hace una simple pregunta, cuando debe exponer algún punto de vista o realizar una presentación frente a otras personas genera una gran ansiedad en las personas que lo sufren.

Para los profesionales de la salud mental esto puede ser un padecimiento traumático, encontrarle una solución eficaz realmente mejora las condiciones de vida del paciente.

Hoy en día existen diferentes formas para ponerle fin a este problema, desde medicamentos hasta tratamientos quirúrgicos.

Es importante que las personas que padecen esta condición sepan que tiene solución y que pueden recuperar su estilo de vida, relacionarse con los demás sin sentir vergüenza o incomodidad y volver a sentirse bien consigo mismos.

Medicamentos para combatir el rubor facial

Está claro que lo primero que debe hacer una persona que sufre este problema, es asistir a una consulta médica.

El profesional realizará una primera evaluación y seguramente recomendará la consulta con un psiquiatra quien determinará si la condición es causada por elevados niveles de ansiedad y corresponde más a una patología psiquiátrica que fisiológica, en cuyo caso recetará un tratamiento con fármacos y también terapéutico.

Ciertos medicamentos neutralizan el sistema nervioso simpático logrando controlar el rubor considerablemente, reduciendo los niveles de ansiedad.

ISRS (Inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina)

Los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina son los fármacos más utilizados para tratar la depresión y trastornos relacionados con la ansiedad.

Su efecto alivia la depresión y ansiedad aumentando la cantidad de serotonina en el cerebro. La serotonina es un neurotransmisor que transporta señales entre las neuronas.

Recordemos que la serotonina es conocida como la hormona de la felicidad, es una sustancia sedante y antidepresiva que se relaciona directamente con el estado de ánimo.

La serotonina produce sensación de placer y bienestar cuando se cuenta con los niveles apropiados si por el contrario se encuentra en niveles bajos producto de periodos prolongados de estrés se asocia con trastornos de ansiedad.

Los ISRS bloquean la reabsorción o recaptura de la serotonina en el cerebro permitiendo que exista más cantidad disponible en él. Afectan principalmente a esta sustancia y no a otros neurotransmisores.

Dentro de los ISRS utilizados para el tratamiento de trastornos relacionados con la ansiedad se encuentran:

  • Citalopram (Celexa)
  • Escitalopram (Lexapro)
  • Fluoxetina (Prozac)
  • Paroxetina (Paxil, Pexeva)
  • Sertralina (Zoloft)
  • Vilazodona (Viibryd)

El profesional será quien determine cuál es el medicamento más apropiado de acuerdo a las condiciones particulares de cada paciente y la dosis recomendada.

Algunos de estos medicamentos pueden tener efectos secundarios como nauseas o mareos, no se presentan en todos los pacientes ni en el mismo grado.

De cualquier forma si el fármaco indicado no es bien soportado, se cambiara por otro que tenga menores efectos.

Beta – bloqueadores

Los beta-bloqueadores son un grupo amplio de fármacos que se utilizan para tratar diferentes tipos de afecciones. Básicamente su función consiste en retrasar los impulsos nerviosos que recorren el corazón, anulando los efectos de la adrenalina.

Además de utilizarse como antihipertensivos se usan para el tratamiento de las fobias sociales  ya que suprimen ciertos síntomas periféricos como la aceleración cardíaca, sudoración e hiperventilación.

Esto aumenta la confianza del individuo a la hora de enfrentar las situaciones causantes de la fobia.

Se justifica su utilización en el tratamiento para el rubor facial patológico debido a que la etapa aguda del sonrojo está regulada por nervios simpáticos beta-adrenérgicos, responsables de la dilatación de los vasos sanguíneos en el rostro.

Pueden administrarse de forma continuada o sólo en forma ocasional, todo depende de la evaluación de las condiciones del paciente, su evaluación y evolución.

Algunos de los beta bloqueadores utilizados en el caso del rubor facial son:

  • Atenolol
  • Metropolol
  • Propanolol

Suele recetarse unos 45 o 60 minutos antes de la situación de exposición como por ejemplo la presentación de un proyecto laboral o entrevista.

Otras opciones

Además de los fármacos mencionados anteriormente, se pueden administrar otros medicamentos para el control del rubor facial patológico como la clonidina, ciertos anticolinérgicos y más recientemente se ha considerado también el ibuprofeno.

La clonidina es un agente antihipertensivo de acción central que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del enrojecimiento facial siempre y cuando se administre la dosis apropiada. Pequeñas cantidades no han producido grandes cambios.

Por su parte, los anticolinérgicos son compuestos químicos que sirven para reducir los efectos de la acetilcolina en el sistema nervioso central y periférico, aunque su eficacia en este tipo de tratamiento no ha sido comprobada y hay quienes incluso no lo recomiendan, se han estudiado casos en los que su uso ha resultado efectivo.

En cuanto al ibuprofeno, antiinflamatorio ampliamente conocido, recientemente se han evaluado los efectos de su aplicación en gel sobre las mejillas. Al parecer los resultados han determinado que ayuda a la disminución del rubor facial debido a que reduce la producción de ciertas sustancias que intervienen en los procesos inflamatorios del rostro asociados con el enrojecimiento.

Es importante destacar que el uso de cualquier fármaco debe hacerse solo bajo prescripción médica. Ningún paciente debe tomar por su cuenta la administración de fármacos ya que sus condiciones en general deben ser evaluadas por un profesional que es el indicado para recetar el tipo de medicamente apropiado.

El éxito del tratamiento con fármacos depende en gran medida del cumplimiento del mismo antes del evento que provoca la reacción, no reduce los efectos del rubor en situaciones no previstas y según algunas estadísticas su efectividad se ubica alrededor de un 25%.