El rubor facial es una reacción natural del cuerpo frente a ciertas situaciones o estímulos que causan vergüenza o nerviosismo.

Esto para la mayoría de las personas no es un problema, ya que se presenta en contadas ocasiones y sólo por determinados estímulos.

El problema surge cuando este rubor es muy frecuente y por razones tan sencillas como una entrevista, ser nombrado en público o conversar con alguien que resulta atractivo.

Simpatectomía rubor facial: precio

La incapacidad de poder controlar el enrojecimiento del rostro genera una especie de ciclo sin fin, en el que la sola idea de ponerse rojo e intentar no hacerlo, produce el efecto contrario y el rubor se hace presente aún con más frecuencia e intensidad.

Crece la ansiedad frente a encuentros sociales e incluso laborales, como consecuencia la persona tiende a aislarse, evitar las reuniones o hablar en público, su autoestima se ve afectada así como el desarrollo de sus actividades.

En casos más severos se llega incluso a desarrollar una fobia social.

En vista de todos los problemas que sufren las personas que padecen esta condición, la medicina la ha tomado en cuenta como una verdadera patología buscando soluciones y alternativas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Si bien existen varios tratamientos para este problema, la intervención quirúrgica conocida como simpatectomía torácica videotoracoscopica es considerada la solución definitiva y más eficaz, para aquellos casos en que ningún otro tratamiento ha dado resultado.

Simpatectomía torácica videotoracoscopica

Esta intervención quirúrgica es la misma que se utiliza para tratar la hiperhidrosis (sudoración excesiva) y consiste en la amputación del ganglio torácico simpático que es el responsable del enrojecimiento del rostro y el cuello.

Aunque para muchos es algo nuevo, en realidad esta operación se ha realizado desde hace unas décadas atrás y han sido muchos los pacientes beneficiados que han logrado superar el problema y sus consecuencias.

Para ello se realizan dos incisiones en costado y axila. Por una de las incisiones se introduce la cámara de video y por el otro el bisturí para seccionar el ganglio. Este procedimiento se hace en ambos lados y dura entre 1 hora y 45 minutos.

Los efectos son inmediatos y el porcentaje de éxito es muy alto, mejorando la vida del paciente y permitiéndole superar la ansiedad, mejorar sus relaciones sociales y desarrollar con normalidad sus actividades.

Este procedimiento es muy poco invasivo y su recuperación es casi inmediata. Si bien es cierto que el paciente puede experimentar dolor al despertar de la anestesia, se controla con analgésicos y se pasa a las pocas horas.

El periodo de recuperación es bastante corto, en promedio en un lapso de una semana el paciente puede retomar sus actividades, con algunas restricciones por ejemplo ejercicios de alta exigencia por el tiempo que considere necesario el especialista.

La cirugía tiene como efecto secundario la sudoración compensatoria manifestada principalmente en la espalda, piernas y abdomen. No es igual en todos los casos y en realidad no representa una gran molestia.

Después de la operación el rubor facial puede aparecer nuevamente pero en una frecuencia inferior y con menor intensidad.

¿Quiénes pueden hacerse esta operación?

La simpatectomía está recomendada tanto para hombres como mujeres que sufren de rubor facial patológico y en los que no ha funcionado otro tipo de tratamientos.

Antes de ser sometidos a esta intervención un grupo interdisciplinario de profesionales de la salud evalúan al paciente con la intención de determinar si su problema puede responder satisfactoriamente a otras estrategias antes de decidirse por la quirúrgica.

¿Cuánto cuesta la operación?

Si ya se han agotado todas las opciones y se considera  como última alternativa someterse a la intervención quirúrgica se deben tomar en cuenta ciertos factores relacionados con el costo de la misma.

Es necesario considerar que este tipo de operación suele ser costosa y que dependiendo del especialista y del centro médico donde se vaya a realizar el precio puede variar considerablemente.

Adicional a esto, el procedimiento no siempre está contemplado en los seguros médicos y el paciente debe cubrirlo con sus propios recursos.

Para la operación se requieren uno miles de euros. En líneas generales el precio de la simpatectomía suele estar por encima de los 3000 euros.

También es necesario considerar que dependiendo del país puede ser más o menos costosa.

Adicional al costo de la operación, hay que tomar en cuenta el costo de las consultas previas así como el de los exámenes pre – operatorios que se exigen para poder realizar la intervención.

También es posible que luego de la operación se tenga que tomar por unos días algún otro medicamento bien sea analgésico o antiinflamatorio y debe contemplarse este monto dentro de los gastos.

Claro está que solo se puede saber el costo real de dicha intervención al hablar con el especialista que dará a conocer sus honorarios así como el resto de los gastos asociados a la operación.

Al recibir la oferta se debe revisar muy bien que aspectos cubre y consultar con el especialista si se requiere algo más que no esté incluido, a fin de poder estimar el presupuesto real.

A la hora de elegir el especialista que vaya a tratar el caso se recomienda consultar a uno que tenga experiencia en este tipo de patología y cuente con buena reputación.

Recordemos que lo más importante es nuestra salud y antes de tomar la decisión de someterse a una intervención quirúrgica debemos estar bien informados sobre todo lo concerniente a ella, si existen otras alternativas, cuales son los posibles riesgos, efectos secundarios y si realmente es la mejor opción de acuerdo a nuestra condición.

De igual forma debemos estar muy claros en que manos estamos confiando, si cuenta con la experiencia necesaria, si es especialista en el área y si nos sentimos a gusto y en confianza.

Aclarar todas las dudas y preguntar al profesional lo que consideremos necesario es fundamental. No hay que cohibirse por vergüenza o cualquier otro motivo. El paciente tiene todo el derecho de tener la información completa sobre el tratamiento al que va a someterse.