Hay respuestas naturales de nuestro cuerpo que para la mayoría son algo completamente normal y pasan desapercibidas, mientras que para otros, estas mismas respuestas se convierten en un verdadero tormento.

Para ellas existe una solución definitiva y es la intervención quirúrgica conocida como simpatectomía torácica.

Simpatectomía torácica: Precio

Rubor facial patológico

Sonrojarse en un momento dado por sentirnos apenados no representa un problema, pero cuando nos sonrojamos por casi cualquier cosa y el rubor es demasiado intenso, deja de ser algo sin importancia y se convierte en una causa de angustia, ansiedad y stress.

La situación empeora cuando estamos conscientes que solemos ruborizarnos, pensamos en no hacerlo e intentamos lograrlo, pero en lugar de eso conseguimos todo lo contrario, nos ruborizamos más y peor.

A este rubor facial descontrolado se le conoce como rubor facial patológico cuando se produce constantemente y por casi cualquier estimulo, llegando a afectar seriamente el desarrollo de las actividades normales de la persona que lo sufre, su autoestima y seguridad.

Hiperhidrosis

Otra de las respuestas naturales del organismo es sudar. Todos los seres humanos sudamos cuando nos exponemos a altas temperaturas o actividades físicas que requieren un esfuerzo.

Sudar es el mecanismo que utiliza el cuerpo para regular la temperatura, eliminar calor y toxinas.

Hasta ahí todo está muy bien, pero ¿qué pasa cuando ese sudor es excesivo y no se corresponde con la necesidad regulatoria de temperatura del cuerpo? Nos encontramos frente a una enfermedad conocida como hiperhidrosis.

Esta enfermedad causa estragos en la vida de las personas, suelen aislarse por la gran incomodidad que sienten y el rechazo de los demás,  su autoestima se ve seriamente afectada así como el desarrollo de sus actividades sociales y laborales.

Ambas enfermedades con el tiempo hacen que las personas desarrollen lo que se conoce como fobia social.

Existen varios tipos de tratamientos para estos padecimientos, pero cuando ninguno de ellos ha funcionado, los especialistas recomiendan la intervención quirúrgica conocida como simpatectomía torácica.

Simpatectomía torácica

Este procedimiento quirúrgico fue conocido alrededor de los años 50 de la mano del Dr. Kux. Debido a las limitaciones y dificultades técnicas de ese entonces no fue una intervención muy popular.

Al transcurrir el tiempo, el avance en la tecnología permitió incorporar equipos e instrumental avanzados que mejoraban y facilitaban la operación.

Es así como hoy en día se realiza con frecuencia en aquellos pacientes que requieren una solución definitiva a la hiperhidrosis y al rubor facial patológico.

La operación consiste en la eliminación de los ganglios del sistema nervioso simpático responsables de la sudoración en las axilas, pies y manos.

Esto se hace a través de dos pequeñas incisiones en la región torácica. En ocasiones y dependiendo de la técnica utilizada se hace una sola incisión.

El procedimiento consiste en introducir en una de las incisiones una pequeña cámara de video y en la otra un bisturí. Se localiza la cadena simpática y se secciona a la altura del segundo ganglio simpático (T2).

La operación es relativamente sencilla y rápida, dura entre 45 minutos y 1 hora. Su recuperación también es bastante rápida y lo más importante el porcentaje de éxito es casi del 100%.

El paciente no tardará en reincorporarse a sus actividades de forma normal y verá mejorada su salud mental al haber eliminado la causa de continuos estados de estrés, ansiedad y nerviosismo.

Hay casos en los que tanto el rubor como la sudoración reinciden pero en niveles muy bajos y no llegan a afectar a la persona como en el pasado.

Riesgos y efectos secundarios

Como toda intervención quirúrgica la simpatectomía torácica implica el riesgo de ciertas complicaciones bien sea durante la operación o posterior a ella.

Si bien es cierto que las probables complicaciones son muy poco frecuentes, el paciente debe estar bien informado sobre ellas y declarar que las conoce y acepta.

Dentro de los riegos de la operación se encuentran los problemas asociados con la anestesia o con alergias que no se conocían lo que pueden ocasionar complicaciones respiratorias.

El riesgo de arritmia, sangrado e infecciones también está presente.

Otras posibles complicaciones son la acumulación de aire en el tórax (neumotórax), acumulación de sangre en el tórax (hemotórax) y lesiones de los órganos del tórax.

En cuanto a los efectos secundarios el Síndrome de Horner o parpados caídos puede presentarse luego de la operación, así como la sudoración compensatoria que hace referencia al aumento en la sudoración en zonas que no fueron afectadas por la intervención especialmente la zona de la espalda, abdomen y piernas.

Es importante señalar que está sudoración compensatoria es mucho menor que la que propicio la operación y solo se presenta bajo condiciones de calor o actividad física exigente.

Simpatectomía torácica: Precio

Referente a cuánto cuesta practicarse esta operación no existe una tarifa establecida o estándar.

Su precio varía dependiendo del especialista y cuáles sean sus honorarios, los precios del centro médico donde se vaya a realizar la operación, así como otros factores relacionados con la complejidad de acuerdo a la condición particular del paciente.

Cómo información general se puede decir que es una operación costosa que bien puede estar entre los 3.000 y 6.000 euros.

Es conveniente informarse si es cubierta por el seguro médico ya que muchos de ellos no la contemplan dentro de sus servicios.

Para estimar un presupuesto más ajustado a la realidad, debe considerarse también el precio de las consultas médicas a las que se deban asistir tanto antes como después de la operación y de los medicamentos que vayan a requerirse.

De igual forma ha de tomarse en cuenta el costo de los exámenes pre-operatorios necesarios para cualquier procedimiento quirúrgico.

Recordemos que esta operación se recomienda sólo cuando se han aplicado diferentes tipos de tratamientos sin lograr avances significativos en la condición del paciente.

Para su autorización se requiere la evaluación de  un grupo de especialistas  en diferentes áreas, para certificar que se trata más de una condición física y no una condición mental que pudiera solucionarse con terapias y modificación de ciertos hábitos.