Tratándose de la piel los cuidados nunca deben ser muchos, hablando de rosácea menos en más, eso quiere decir que no debes saturar la piel de tu rostro con incontables cremas sin la debida investigación o la recomendación de un experto en el tema. Lo más sano ante cualquier falla en el organismo es asistir a un médico en este caso lo más recomendable es visitar un dermatólogo.

Tratamientos tópicos y orales para la rosácea

Tu rostro es muy importante es tu carta de presentación así que no escatimes los esfuerzos y valora la salud de tu rostro. Son múltiples los factores, psicológicos, ambientales, hormonales y hereditarios que pueden causar la  rosácea, eso no está bien definido pero lo que si es cierto es que esta afección es una enfermedad crónica y no solo puede dañar el rostro sino también la personalidad de los pacientes, sobrellevar esta enfermedad no es todo un desafío.

Para la fortuna de los afectados son múltiples las soluciones que se pueden llevar  a cabo para aplacar o eliminar los síntomas de la rosácea. Hablando a nivel farmacológico se emplean cremas tópicas de metronidazol, es necesario seguir el tratamiento por  varias semanas y al pie dela letra para lograr ver los resultados. A  nivel oral se recomienda la toma de capsulas de doxicilina este fármaco trata las lesiones inflamatorias. También se usa la  tetraciclinases es la más común para las lesiones inflamatorias.

Hablando de innovaciones en Argentina esta disponible una crema facial que contiene tartrato de brimonidina al 0,5 %, milagrosamente esta crema blanquea la piel del rostro por 12 horas, aunque no es una cura definitiva es un gran logro poder estar sin enrojecimiento facial por tanto tiempo.

La efectividad de estas medicinas depende de un temprano y adecuado diagnostico así que si estas preocupado o en riesgo latente de padecer rosácea lo mas recomendable es que busques ayuda profesional. A su  misma vez el uso de los tratamientos tópicos debe ser el correcto, la buena higiene de la piel es fundamental para el éxito de estos tratamientos.

Se debe comenzar siempre por la limpieza profunda de la piel, se deben usar geles limpiadoras no irritantes y que no contengan grasa ni alcohol. Lavar y enjuagar con abundante agua es fundamental además de no secar con trapos ásperos que dañen la piel.